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Refresco garantizado Porque estamos hechos para ella: el agua potable

Iserlohn/Bolonia En EE.UU. hay algo que se sobreentiende: ir a la 'drinking fountain', a la fuente de agua pública accesible para todos. Uno se inclina hacia adelante, aprieta la palanca, y surge un chorro del largo de un dedo pulgar desde una fuente moldeada en metal. En todo edificio de escuela o institución pública se cuentan con este tipo de fuentes. Y son usadas asiduamente. Sólo una cosa se debe evitar en lo posible, para ser exactos, dos cosas: tocar el grifo de la fuente con la mano o la boca. Esto no le hace gracia ni al más afable de los americanos. Finalmente, se trata de la higiene.

En lo que se refiere a los refrescos, los Estados Unidos siguen siendo los más avanzados. Ya en los años 50 estas bebidas se servían frías, y era claro para cualquier persona que viviera entre Maine y Arizona que la nevera constituía el lugar natural para obtener hielo y agua potable. No es de extrañar que los aficionados a las bebidas frescas también garanticen que las oficinas cuenten con dispensadores de agua filtrada. El wellness puede ser algo tan sencillo.

El agua corriente que fluye de la cañería es probablemente es uno de los más importantes logros de la civilización. Tras pasar por cientos de kilómetros, los acueductos llevaban el líquido desde las montañas albanesas a Roma, al corazón de la metrópoli mundial. No sólo pan y circo, sino también las fuentes públicas y las de agua potable mantenían al pueblo de buen ánimo. De esto se acordaron los príncipes del Renacimiento y los Papas, quienes hicieron erigir magníficas fuentes exteriores, pero nunca olvidaban lo unidos que estaban el esparcimiento y la necesidad con los juegos acuáticos y los lugares donde calmar la sed. El alfa y el omega seguía siendo el libre acceso al agua potable, distribuida ya por medio de antiguas cañerías hacia numerosas fuentes y pilas de los diferentes barrios.

El agua es sagrada. Quizás sea así porque instintivamente reconocemos que nosotros mismos estamos constituidos por dos terceras partes de esta vital amalgama de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Durante 80 años pasan por nuestro cuerpo, aproximadamente, 50.000 litros.

El agua es el elemento más valioso de la actualidad y la historia. Se sublima y disfruta, se bebe y se utiliza, pero también se contamina y, en un interminable ciclo de evaporación y lluvia, se vuelve a crear como materia suave que cae del cielo, antes de que sea absorbida por el suelo o se evapore de nuevo. "El principio de todas las cosas es el agua", así citaba Goethe al filósofo de la antigüedad, Tales: "Todo surge del agua y retorna al agua". Sin embargo, la regulación alemana del agua potable no requiere tanta poesía. En ella se reglamenta que el agua apta para el consumo humano ha de cumplir los criterios siguientes: tener sabor neutro y ser fría, incolora, inodora y contener minerales disueltos; además, tiene que estar libre de agentes patógenos y no debe ser insalubre.

Lo que suena trivial, es un problema en la mayoría de los países. Tomar una botella de agua PET evita caminar hacia una fuente que está contaminada, contiene exceso de fertilizantes o es simplemente antihigiénica. Pero existe una magia inherente que emociona a cada excursionista cuando está frente a un manantial. Los lugares naturales desde donde el agua brota siempre han tenido algo sobrenatural. Las piedras bautismales, las capillas de grutas elevan el significado de este elemento. Hacen evidente algo: aquí está el principio, el núcleo, el centro de la comunidad. Tan sólo con el paso de los siglos la fuente común y el grifo público de la plaza pasaron a ser recintos cerrados y el agua brotó en medio de ollas, sartenes y cacerolas. A la cocina se unió el fregadero. Y, más tarde, la nevera, de la cual los americanos sacan el hielo tan naturalmente como si fuera un grifo de las montañas. Se ha recorrido un camino conmovedor desde el torrente de agua hasta alcanzar la técnica moderna que abarca por completo todo lo necesario para la vida.

El hecho de refrescarse no es una cuestión de lugar sino de actitud. El agua es un recurso esencial para nuestra vida. En Europa Central, la calidad del agua potable supera en muchos lugares al agua mineral. El líquido refrescante que sale del grifo es un ejemplo de cómo se cuidan realmente los recursos: no hay botellas de plástico, ningún peso, ninguna logística. Los americanos llaman a esto 'convenience'.

Sieger Design ha creado para Dornbracht el manantial del siglo XXI: elegante y discreto, práctico y natural. La llamada Zona Drinking no tiene que estar colocada necesariamente en la cocina, puesto que, gracias a su reducción formal, puede encontrar también su lugar en la sala de estar: a un lavabo pequeño corresponde una grifería pequeña. Nada debe interrumpir el acto de tomar agua, nada debe molestar este acto tan natural.

Si el cuarto de baño es el lugar que posibilita el viaje hacia nosotros mismos, entonces, la cocina es el lugar en el que la comunidad crece. Alrededor del fuego y alrededor de la fuente. Así se construyó siempre. La fuente serena se convierte en el centro natural, en el lugar que une. El agua es equivalente a civilización. Desde siempre. Se mantiene inaccesible y hermosa, refrescante y misteriosa, viva y vital.

Acerca de Dornbracht
La empresa Aloys F. Dornbracht GmbH & Co. KG, con sede principal en Iserlohn, Alemania, es un fabricante internacional de griferías y accesorios de diseño de alta calidad para el cuarto de baño y la cocina. Por el diseño de sus productos, la empresa obtiene con regularidad premios internacionales de diseño y, además, se distingue desde 1996 por un compromiso cultural sostenido. Desde 2006, la publicación “Dornbracht - the SPIRIT of WATER” aparece en una edición, dedicada al baño y la cocina, que documenta la percepción de Dornbracht como empresa con importancia cultural y remite a la gama de productos de la marca Dornbracht. Siendo, por una parte, una revista y, por otro lado, un catálogo, la publicación logra una comunicación entre inspiración, diálogo e innovación que distingue el pensamiento y el trabajo de Dornbracht.

Puede recibir más información sobre Dornbracht y sus productos, así como el texto de prensa digital de Internet, en la página www.dornbracht.com, o a través de la oficina de prensa de Dornbracht: Meiré y Meiré, Stephanie Eckerskorn / Aline Wenderoth, Lichtstr. 26-28, D-50825 Colonia (Alemania), tel. +49(0)221 57770-416 / -402, correo electrónico: s.eckerskorn@meireundmeire.de / a.wenderoth@meireundmeire.de. Su contacto en Dornbracht: Anke Siebold, Köbbingser Mühle 6, 58640 Iserlohn, tel. +49(0)2371 433-2118, correo electrónico: asiebold@dornbracht.de

El Water Dispenser Tara Ultra toma el diseño esbelto formal de la serie completa y se adecúa a las exigencias de la Zone Drinking.
El Water Dispenser en la variante Hot & Cold proporciona agua caliente y fría (Imagen serie Tara Ultra). Moviendo la palanca hacia adelante, emite agua caliente. Moviendo la palanca hacia atrás, sale agua fría.
La variante de diseño del Water Dispenser realizada en el contexto de la serie Lot es única: Su forma escultural, marcadamente cuadrada con salida de agua plana es una novedad en el mercado a nivel mundial.
El Water Dispenser en la Zone Drinking es la fuente de agua potable separada de la cocina, pero que se adapta también armónicamente a la unión entre el área de cocina y el área de vivienda.
La botella de agua PET es a menudo el sustituto de la fuente de agua potable en la cocina.
Vasos de agua apilados directamente al lado del Water Zone Drinking para llenarse con agua potable.
Agua potable del grifo es una forma activa de cuidar los recursos: no hay botellas de plástico, ningún peso, ninguna logística.
La Water Zone Drinking permite el acceso confortable al agua potable en toda el área habitada: Siempre hay agua a disposición. Ya sea en la cocina, la sala de estar, el cuarto de baño o el área de esparcimiento.