Anatomía del agua

En un intento de empezar por el principio de todo, es decir, con el nacimiento del agua, debemos remontarnos muy atrás. A hace más de 14 mil millones de años, al llamado Big Bang, el inicio del espacio y el tiempo. Además es indispensable entrar un poco en detalle (desde el punto de vista de las ciencias naturales).

Lo que ha sucedido hasta ahora (una teoría científica):
En la “masa original” amorfa tienen su origen protones y neutrones, las partes fundamentales de la materia. A su vez estos protones y neutrones se unieron para formar los llamados “núcleos atómicos ligeros”. Cuando algo más tarde la temperatura descendió de los 1.000.000.000.000.000.000 (1018) grados centígrados iniciales hasta los casi fríos 4.000 grados, los núcleos atómicos, gracias a su atracción nuclear eléctrica, pudieron atraer electrones libres que revoloteaban alrededor y unirse a ellos. Así se originaron los primeros “elementos químicos ligeros”: de un protón y un electrón, el hidrógeno; de dos protones, neutrones y electrones, el helio. En un principio, estos dos elementos conforman el 99% de la materia total del universo. Entonces las nubes de materia se agruparon en estrellas en las que las moléculas de hidrógeno y helio se convirtieron en formaciones más grandes, los primeros “elementos químicos pesados”. Fueron principalmente carbono y oxígeno. Mucho antes de que el borboteante “caldo primordial” se apelmazó en las estrellas de hoy se formó, gracias a la unión de hidrógeno y oxígeno, el agua.

Los primeros que han reflexionado sobre sí mismos y el mundo.
Cuando el hombre empezó a buscar explicaciones al nacimiento del mundo, dirigió sus preguntas en principio a la religión. Creó seres superiores: los dioses. Intentaba consultar sus planes y proyectos al oráculo y influir sus actos por ritos y ofrendas. Así quedaba todo explicado. Pero no para todos: aunque en los años 625 – 547 a. C ya no había ninguna teoría sobre el Big Bang (ver arriba), pero estaba el filósofo Tales de Mileto, quien, según las crónicas antiguas, afirmó lo siguiente: “El principio de todas las cosas es el agua…”. En sus reflexiones, Tales partía de la pregunta sobre el origen de todo ser y de todo lo que sucede. Como creía reconocer en ello un ciclo del origen, el element buscado no debía ser sólo una sustancia muy frecuente en la naturaleza, sino que también debía poder transformarse. El agua parecía satisfacer a la perfección estas exigencias… Tales era considerado, ya en tiempos de Platón y Aristóteles, como el fundador de la filosofía, la ciencia y la astronomía. Un filósofo que llega a sus conocimientos a través de la observación precisa de la naturaleza. El propio Tales no legó ningún escrito a la posteridad. Los pocos fragmentos de fuentes sobre los conocimientos planteados por él proceden en su mayoría de las versiones de los filósofos Aristóteles y Platón. Aristóteles fue también quien, basándose en las teorías de Tales, profundizó en la doctrina de los cuatro elementos del filósofo Empédocles: Todo ser está compuesto de los cuatro elementos básicos: fuego, agua, aire y tierra. Como correspondencia china a la doctrina occidental de los cuatro elementos se designa con frecuencia la doctrina de los cinco elementos, una teoría daoísta para la descripción de la naturaleza. La doctrina se basa en los elementos básicos madera, fuego, tierra, metal y agua. La interacción de estos elementos desencadena una secuencia de procesos que se aplica en las más variadas funciones en el ámbito de lo orgánico. Por ejemplo en el cuerpo humano, en la caracteriología o en la astrología. Ambas teorías coinciden en que se pueden atribuir a la confrontación arcaica consciente del hombre con la naturaleza.

Hoy en día, con muchísima más información:
“El mar del conocimiento”, “El fluir del tiempo”, “La fuente de la verdad”… Muchas metáforas guardan una relación fundamental con el agua y su fuerza (más allá de lo físico). Al mismo tiempo, el agua es uno de los grandes temas sociales que se tratan en todo el mundo. Si escribimos “agua" en el buscador Google, encontraremos un par de millones de coincidencias. Si escribimos “agua" en Wikipedia, la enciclopedia gratis de Internet, aprenderemos todo lo básico: ”… El agua cubre la mayor parte de la superficie del planeta Tierra (71%), especialmente en el hemisferio sur y se muestra inmensa en el hemisferio acuático. La cantidad de agua de la Tierra es aproximadamente de 1.386 millones de kilómetros cúbicos, de los cuales 1.338 millones (96,5%) son de agua salada de océanos que tienen una media de unos 3.730 m de profundidad. Sólo 48 millones de kilómetros cúbicos (3,5%) del agua de la Tierra son de agua dulce…” Por otro lado, se aprende también que: “La falta de provisión o la provisión insuficiente hasta la fecha para una gran parte de la población mundial de agua potable higiénica y sin problemas toxicológicos, así como de una cantidad suficiente de agua para uso general, constituye uno de los más grandes desafíos de la humanidad en las próximas décadas.”

O como ha dicho Gérard Mestrallet, director del consorcio internacional de agua Suez-Ondéo: “Dios ha proporcionado el agua, pero no las tuberías.”